La actividad física cambia la vida de las personas

La actividad física cambia la vida de las personas

Cuando era tan sólo una niña, recuerdo ponerme enferma y no poder ir al colegio y, si ese día tocaba hacer educación física, lo que podía ser un día cargado de dibujos animados, mimos y descanso, se convertía en la peor de mis tormentas: ¡iba a dejar de tener educación física! Ese día no lo entendí, pero con el tiempo descubrí el inmenso poder que tiene la actividad física en la vida de las personas. Mejora nuestra resistencia, nuestra capacidad de aprendizaje, aceptamos retos, mejora nuestro humor, nuestra autoestima crece, nos sentimos mejor físicamente y podría seguir contando beneficios que tiene sobre nosotros.

 

¿Os habéis preguntado en cuantas ocasiones ocurre eso de no querer ir al entrenamiento pero salir de éste con una sensación totalmente distinta? Y yo me pregunto: ¿por qué dejamos que a veces nos gane el «no puedo»? En nuestra vida pasamos por numerosas etapas dentro del mundo de la actividad física. Quizá para muchos todo empieza por necesidad unida a una motivación absoluta, y acaba con dos tipos de fases:

  1. El abandono, temporal o definitivo, juntado con la falta de motivación.
  2. El asentamiento en aquella actividad que nos tiene atrapados.

Hay algo que es evidente durante el tiempo en que practicamos una actividad física, y es que algo obtenemos, y tan malo no será si al final volvemos.

Así que al final, lo que hacemos en ponernos retos. Todos, en alguna ocasión, nos hemos sentido esclavos de nuestro propio reto: nos hemos ido a la cama pensando en ver amanecer de nuevo para volver a ponernos manos a la obra y eso solo lo consigue ese efecto placentero que nos produce la práctica deportiva. Creo que es algo fundamental marcarse objetivos, ya sean a corto o a largo plazo: una carrera, una fecha, un momento… Busca, porque si lo haces, siempre encontrarás dentro de ti un motivo por el que luchar.

Como entrenadora y preparadora me gusta escuchar los objetivos de las personas, me gusta saber qué les lleva a empezar, o a seguir o a superarse. En estos años, he visto muchos motivos diferentes por lo que luchar para conseguir una meta, he visto las ganas y la energía que ponéis cada día, pero también he visto la falta de motivación, de ganas y el abandono.

Hay que buscar y no parar hasta encontrarte contigo mismo. Hace poco escuché un audio que decía algo así como «quédate con quién te ayude a ser mejor». Y así es: es tan fácil como quedarte contigo. No creo en las excusas ni en los «no puedo», me gusta la gente que mira el presente con valentía y confío en los que no se rinden nunca, en los que lo hacen aun cuando todo parece perdido.

Hoy me quedo con estas palabras que escuché al periodista Dani Senabre: «si haces algo por los motivos adecuados, lo más normal es que salga bien, pero al final, da igual si sale bien o no, lo único que importa es que lo hagas».

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