La ventana metabólica

La ventana metabólica

No hace falta tener la colección completa de libros de auto ayuda que venden en el quiosco para saber que la motivación es la clave para conseguir cualquier objetivo, ya sea en un aspecto concreto de tu vida personal, profesional o, como en este caso, en el deporte. Y esa motivación pende de un hilo, de un hilo lleno de excusas casi siempre. Pero sin centrarnos en las excusas, que cada uno tiene las suyas, vamos a revisar por qué a veces fracasamos a pesar de intentarlo, ya que hay que intentarlo pero con conocimiento.

La física suele tener la respuesta para casi todo. En este caso, recurrimos a la energía. Somos energía porque somos materia y de la transformación de la materia obtenemos el combustible que nos hace funcionar. Sintetizamos los alimentos en nuestras células (entre otras cosas, gracias a la coenzima Q10, de la que hablaremos otro día) para convertirlos en la energía que nuestro cuerpo usa en mantener nuestra actividad orgánica y muscular. Pero, ¿por qué no damos a la nutrición (y la suplementación) la importancia que requiere si es tan obvia su importancia como decir que si no respiramos, morimos?

Si hacemos un deporte, independientemente de la intensidad con la que lo practiquemos, la clave para desarrollarlo adecuadamente es no sólo la constancia, sino la alimentación. Ésta, regulada y gestionada de la manera correcta evitará que nuestro cuerpo entre en una fase de destrucción (catabolismo) y, por el contrario, se dedique a construir (anabolismo). Entonces, si combinamos el ejercicio con los objetivos y prestamos atención a la nutrición, conviene hablar de un concepto clave: la ventana metabólica.

Sin necesidad de entrar en detalles sesudos propios de un señor con bata blanca, basta saber que es el espacio de tiempo en el que nuestro organismo, tras el ejercicio, demanda un aporte extra de nutrientes, asimilando mejor y más rápido lo que le demos en ese momento (ojo, hay que darle lo que realmente necesita). Dependiendo del estudio al que se recurra, la ventana metabólica durará entre 30 y 40 minutos y la asimilación será constante o irá disminuyendo con el tiempo. Pero leas lo que leas, todos los estudios coinciden en que no debemos dejar pasar ese tiempo vital sin proporcionar a nuestro cuerpo el aporte nutricional necesario.  Lo que debes tomar dependerá del ejercicio que hayas hecho, pues puedes necesitar hidratos o no, sales o no. Pero siempre necesitarás aminoácidos: bien directamente mediante un suplemento de BCAA (asimilación directa en el músculo) o mediante un suplemento proteico del que se extraen esos aminoácidos. Sobre este tema nos extenderemos en un artículo aparte (será la parte II del artículo), hoy sólo toca saber qué es la ventana metabólica.

Si controlas bien lo que comes durante el día, la ventana metabólica bien aprovechada será, sin riesgo de equivocación, la llave de la puerta que tú mismo te has cerrado durante mucho tiempo.

Hablamos de mejora física y desarrollo deportivo que contribuyen ambos a la superación personal. Si puedes, ponte en manos de un especialista en nutrición deportiva y echa un ojo a nuestra tienda. Sé que lo decimos mucho, pero estamos muy orgullosos de la composición tan limpia de nuestros productos.

2 Comentarios

  • Raleigh Publicado 10 agosto, 2018 4:00 pm

    ¡Impresionante! A pesar de haber muchas palabras lo
    he leído de un tirón y he bajado a la zona de comentarios directamente para agradecerte esta entrada, impresionante !
    Saludos

    • Green Core Publicado 17 agosto, 2018 8:22 am

      Muchas gracias Raleigh

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